LAS HIDROELÉCTRICAS
en la mesa de las apuestas
La 48 Asamblea dejó para Guatemala sólo US$400 mil para estudios de pre factibilidad de las potenciales hidroeléctricas en el país.
Aunque pareciera poco, es un capital semilla que puede convertirse en un racimo de proyectos muy beneficiosos para la inversión en infraestructura en el país, ya que el Ministerio de Energía y Minas tiene datos que el potencial de generación eléctrica por medios hidráulicos es muy atractivo.
Sólo en las vertientes pluviales, el país tiene espacio suficiente para instalar 104 pequeñas plantas de producción de electricidad que producirían hasta 15 mil giga vatios/hora al año.
Los proyectos tienen además el incentivo gubernamental de la matriz energética, la cual exime de algunos impuestos de importación para los insumos y materiales necesarios, para poner en marcha los proyectos con la finalidad de cambiar la generación eléctrica por medios térmicos (combustibles fósiles), hacia fuentes renovables.
Esta matriz, incluye planes de reforestación de las cuencas hidrográficas necesarias para mantener vivas la materia prima de estas fábricas de energía: el agua.
Con este panorama sólo faltan algunos detalles que a la postre dejan en desventaja al inversor, entre estas se cuenta la poca certeza que existe hasta el momento sobre las consultas a las comunidades establecida en el Convenio 169 de la Organización Internacional de Trabajo -OIT-.
Empresarios, manufactureros ven cómo las reglas que creyeron eran claras cuando trajeron su dinero a Guatemala, son cambiadas cuando una consulta resulta desfavorable para el proyecto que es sometido al escrutinio popular.
El caso más reciente es el de la compañía minera canadiense, Glamis Gold, la cual fue orillada a pagar impuestos tras al menos 5 años de contar con el favor del Estado guatemalteco que le garantizara un ambiente estable de negocios. Y así se pueden seguir los casos relacionados con hidroeléctricas y explotación petrolera.
No estamos en contra del pago de impuestos, no estamos en contra de los consensos con la comunidad para que todos salgamos ganando, no estamos en contra de la protección del medio ambiente, no estamos en contra de la transparencia. Objetamos que el estado de derecho en el país se altere y se trastoque sin que la misma ley responda con la claridad suficiente para garantizar una nación competitiva.
Mientras tanto, seguimos confiando y trabajando para Guatemala, porque creemos que el desarrollo está en las manos de todos y especialmente en las manos de quienes nos gobiernan.
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