LOS MEGAPROYECTOS,
obras importantes para el país
El gobierno actual tenía en sus planes varios proyectos de infraestructura que debían ser un motor para la economía, pero la idiosincracia, la legislación y los consabidos males que aquejan los negocios con el Estado guatemalteco, no permitieron que se avanzara más allá de la aprobación de la ley que dió luz verde a la Franja Transversal del Norte y el Anillo Metropolitano.
No obstante, y aunque los primeros pasos ya fueron dados, estos dos proyectos aún están en el tintero. La Franja ya fue otorgada aunque falta que el Congreso apruebe el contrato y si todo va bien, en tres años la frontera con México estará conectada con la de Honduras con una carretera de 4 carriles. El Anillo, aunque su proceso inició al mismo tiempo que la supercarretera del norte, no cuajó debido a un aparente desinteres de los oferentes por entrarle a su construcción.
Los argumentos del Ministerio de Comunicaciones van en todas direcciones, pero al final las obras aún son buenas intenciones.
Afortunadamente para el gobierno, Taiwán donó varios millones de dólares para la ampliación de la carretera entre Guatemala y El Rancho, la cual cuenta con 4 carriles pavimentados de primera calidad.
Desafortunadamente, el Puerto de Champerico también podría ser remodelado con una donación, sólo que de Holanda, pero los terminos bajo los cuales el dinero holandés empezará a fluir, han complicado el inicio de los trabajos.
La megaobra de oxigenación del Lago de Amatitlán, también ha alcanzado niveles interesantes de ejecución, sin embargo se debe llamar la atención para que un proyecto ecológico de tal envergadura continúe y no sea minimizado por las próximas autoridades.
Otros que no pasaron del plano al concreto son el traslado del Aeropuerto Internacional y el Parque Metropolitano. El primero, debido a los altos costos que significaría la ejecución del aeropuerto y el segundo todavía en ciernes hasta que la remodelación de la terminal aérea La Aurora termine y el perímetro que le quede para desarrollarlo pueda establecerse definitivamente.
Esto sólo confirma que la gestión gubernamental debe ser pensada con una visión de largo plazo y sin dejar esos posibles agujeros vacíos que podrían complicar la ejecución de la infraestructura, tan necesaria para el desarrollo del país.
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